Coronación

Muy Ilustre, Antigua y Venerable Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas, María Santísima de la Paz en su Mayor Aflicción y San Juan Bautista.

SOLEMNE FUNCIÓN DE SAN JUAN BAUTISTA

Con gran alegría celebramos el pasado 24 de Junio festividad de San Juan bautista, Función solemne en su honor, celebrada por nuestro querido Director Espiritual Rvdo. Sr. Don José Hachero Álvarez. En el afán de acercar a toos los hermanos sus consideraciones, adjuntamos la homilia:

Parroquia de San Pedro.

Hdad de la Coronación. Función Principal

Capilla de “Los Desamparados”.24 de Junio de 2016

Querido  Hermano Mayor y Junta de Gobierno de la “Muy Ilustre, Antigua y Venerable Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas, María Santísima de la Paz en su Mayor Aflicción y San Juan Bautista”; hermanos/as todos:

En esta solemnidad litúrgica del nacimiento del Precursor del Señor, celebra la Hdad su función Principal en honor del Santo, al mismo tiempo que tiene lugar la recepción de los nuevos hermanos que se incorporan a esta familia reunida en torno a la Mesa del Señor,  atraídos por la veneración con que honráis las sagradas imágenes de los titulares, el humillado Santísimo Cristo y su Madre, la serena dolorosa María Santísima de la Paz, así como la devoción que profesáis al que, al decir de Jesús, fue “el mayor de los nacidos de mujer”, el “Profeta del Altísimo” que  señaló al Señor como “el Cordero de Dios que quita el pecados del mundo”..;  y al mismo tiempo el “Precursor”, no sólo de su misión, sino de su muerte.   

“Desde el seno”

Los Evangelistas nos han dejado testimoniado un esbozo de la figura de Juan, con unos rasgos tan abundantes y acentuados, que nos permiten casi trazar una biografía de su corta vida, en sus diversas etapas y sobre todo en aquellos acontecimientos que supusieron el sentido de su misión y el horizonte de toda su existencia… Desde “su salto de gozo… en el vientre de su madre” en aquel día memorable en que la Madre del Señor visitó a su prima Isabel … hasta aquel otro en que sus discípulos fueron a “recoger su cadáver” para enterrarlo, tras haber sido degollado en la cárcel por una orden del tirano rey Herodes, a quien el Bautista, lleno de celo por la santidad que requiere Alianza con el Dios de Israel, había reprochado su unión ilegítima “con Herodías, mujer de su hermano Filipo”.

En efecto, Juan, como lo fuera, según la Escritura, el personaje del “Siervo de Dios” que aparece descrito en cuatro “cantos” debidos al profeta Isaías…  ya, desde el “vientre de su madre”, desde el “seno”, fue elegido por Dios para una misión sublime; elección tan temprana como lo había sido también la de Sansón, uno de los Jueces que gobernó a Israel antes de la monarquía, y que había sido “nazir”, es decir, “consagrado” desde el seno de su madre, puesto que el ángel le dio instrucciones precisas a su madre para que el niño fuera no sólo concebido bajo una especial predilección divina, sino educado esmeradamente para el cometido que la Providencia de Dios le tenía preparado.

“Desde el seno”, nos dice también Jeremías, que el Señor lo consagró “profeta de las naciones”… Pero la figura de Juan vino al mundo con un “ardor de fuego” en la palabra, fruto de un ascetismo propio de los Padres del desierto y un estilo a tenor de los antiguos profetas que, según Jesús, en él se había manifestado “el espíritu y el poder de Elías”, a quien se esperaba como restaurador antes de la aparición mesiánica…

Fuego ardiente fue su palabra, espada afilada … y al mismo tiempo, gozo contenido y alegría desbordada cuando sintiéndose “el amigo del novio” que espera su momento nupcial, ve venir a Jesús a su encuentro para ser bautizado por él en las aguas del Jordán..

… intuyendo en la mirada y el porte de aquel galileo, al que Juan venía anunciando como ya presente en Israel: “en medio de vosotros está uno que no conocéis”… Y a quien Juan, su heraldo y precursor, no se considera digno “ni de desatarle la correa de las sandalias”… oficio que ni los rabinos podían exigir de sus discípulos.

“Su nombre es Juan”

Consagrado desde el vientre de su madre, Isabel, entró en el mundo cuando “habiéndosele cumplido el plazo del parto”, dio a luz un varón, a quien puso por nombre “Juan”, como le dijo el ángel a su padre Zacarías, hasta entonces mudo por su incredulidad de que su matrimonio, tantos años estéril, conociera en la vejez que el Señor “había quitado el oprobio” que pesaba sobre su esposa… y que era motivo que la gente del lugar alabasen a Dios “por la gran misericordia” que había tenido con ambos, bendiciéndolos con ese hijo…

Las palabras proféticamente inspiradas de Zacarías, anunciándolo como “profeta del Altísimo.. que irá delante del Señor a preparar sus caminos” y refrendadas por la presencia de María en dicho acontecimiento, hacían que la gente comentase las grandes cosas que aguardaban al niño, “porque la mano de Dios estaba con él”.

                                   foto 1

“Desde el desierto”

“Vivió en el desierto” .. posiblemente formando parte de la comunidad de los “esenios”.. grupo de creyentes –a modo de monjes, apartados de la ciudad de Jerusalén y de los sacrificios del templo…- celosos del respeto a la Alianza de Dios como causa que aceleraría la venida del Mesías, para la esperada redención de Israel..

 .,. Hasta el momento en que Dios le señala los signos por los cuales debía anunciar y discernir la persona de “aquel que tenía que venir al mundo”, como confesó Marta a Jesús.

                  “Yo no lo conocía –decía Juan- pero el que me envió.. me dijo que Aquel sobre el que viera que descendía el Espíritu y se quedaba sobre El… ese era el Mesías..   Y yo lo he visto y he dado testimonio.. de que Él es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo… el que bautiza con Espíritu Sto y fuego… porque da el Espíritu sin medida”

“Se abrió el cielo”

En efecto, Juan contempló cómo el Espíritu se posaba sobre Jesús “como una paloma”.. en el momento de oración tras su bautizo… oyéndose también la voz del Padre: “Este es mi Hijo …, en quien tengo mis complacencias..”.

La teofanía en el acontecimiento bautismal de Jesús, el cielo abierto y la voz de Dios “resonando sobre las aguas”…. da a entender al Bautista que su misión ha alcanzado ya su meta… y que desde ahora.. el Mesías de Israel “tenía que crecer”… y él, Juan, su Precursor, “debía disminuir”…

Su fin lo acelera el odio que despierta en Herodías, con quien el rey Herodes vivía amancebado. Su trágico fin, con su cabeza en una bandeja como obsequio de Herodes a Salomé, hija de su enemiga, sella con la sangre de su martirio su vinculación al Mesías de Israel, Jesús, el mártir por excelencia…

.. el Hijo de Dios hecho hombre en el seno de María la Virgen, de quien Juan recibió el gozo .. ya “en el vientre de su madre”.. Y señalado por Juan como el “cordero”… el Siervo de Dios que cargaría sobre sus hombros el pecado de su pueblo.. expiando su culpa.. y repartiendo después el botín entre su descendencia….

En el surco del Bautista

Nosotros, por el bautismo recibido, somos la descendencia en la fe del “Cordero de  Dios que quita el pecado del mundo”… Luego, la figura del Bautista nos alcanza a todos en su llamada “a la conversión”…  y al anuncio del Reino de Dios…

La Nueva Evangelización es para nosotros la irrupción del Reino de Dios, aquí y ahora… Y el Año de la Misericordia que estamos celebrando, la ocasión propicia de acudir al Señor, al Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas, a recibir de Él el perdón del cual el bautismo impartido por Juan era solo una imagen que anticipaba como un signo la gracia del Espíritu Santo como promesa cumplida de la Nueva Alianza…

Juan es la figura que pone fin a la Antigua y primera Alianza… Y el que está a la puerta de la definitiva y última “alianza en la Sangre” de Jesús, para el perdón de los pecados .. y salvación del género humano.

Por lo tanto, la Evangelización como anuncio de la Palabra … Y la Misericordia como Sacramento del perdón divino… son dos signos, .. dos retos, .. dos tareas que recibimos del Señor… que la figura y la intercesión del Santo nos alienta… Y a la que la Virgen, María Santísima de la Paz en su Mayor Aflicción, nos exhorta como en Caná, colaborando así con la misión de su Hijo: “haced lo que El os diga”.

----------------------------                                José Hachero Alvarez, Párroco


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